Los medicamentos son la tercera causa de muerte

¿La seguridad de los medicamentos está suficientemente probada para cuando llegan al mercado? Es la pregunta que le hace la periodista a Joan-Ramon Laporte, Catedrático de farmacología en esta entrevista titulada Laporte: “Hay estudios que señalan que los fármacos son ya la tercera causa de muerte en países industrializados”.

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La respuesta:

– Un estudio reciente señala que a los cinco años de su comercialización, un 25% han sido objeto de revisión de su ficha técnica. Y cerca del 8% son retirados por sus efectos adversos, porque han sido estudiados en un número pequeño de pacientes y en condiciones muy rigurosas de control que se parecen muy poco a la clínica habitual. Y luego vienen las sorpresas, pero también el fraude y la mentira.

– ¿Cómo cuál?

– En 2004 Vioxx, de Merck, que se vendía como un antiinflamatorio con una seguridad gastrointestinal a prueba de bombas.

En las investigaciones judiciales se supo que, antes de comercializarlo, el laboratorio ya sabía que elevaba el riesgo de infarto de miocardio.

En 2001, en nuestro boletín del Institut Català de Farmacología publicamos que producía infarto de miocardio y que el laboratorio lo estaba escondiendo por dinero: su precio era 20 veces más caro que los demás antiinflamatorios.

Merck, que nos llevó a juicio y ganamos, lo retiró. Más tarde se vio que también mataba de arritmias, de insuficiencia cardiaca y accidente vascular-cerebral. Calculo que en todo el mundo podrían haberse registrado unas 350.000 muertes atribuibles a este fármaco, más que por el tsunami. Para que nos hagamos idea del impacto que tienen en la salud los efectos indeseados.

– ¿Así que los medicamentos matan?

– Hasta el año pasado se decía que en los países industrializados los medicamentos eran la cuarta causa de muerte tras los infartos, el cáncer y el accidente cerebrovascular. Ahora ya hay estudios que señalan que es la tercera causa de muerte.

– ¿No reparamos en los efectos secundarios?

– El omeprazol descalcifica los huesos y si una persona mayor se cae se le rompen con facilidad. En Cataluña tenemos al año 5.100 casos de fractura de fémur y calculamos que 1.100 son atribuibles al omeprazol. Otros 745 casos de fractura de fémur son atribuibles a medicamentos para dormir, hipnóticos, sedantes o ansiolíticos y unos 220 casos adicionales a antidepresivos, que te quitan reflejos, provocan debilidad…

Un nuevo estudio eleva esa cifra de 220 a 440. España es el primer consumidor mundial de medicamentos hipnóticos, sedantes y antidepresivos, vamos empatados con EE.UU. El peaje que pagamos de patología producida por estos medicamentos es enorme, de miles de muertos al año. Es como el tratamiento hormonal sustitutivo, que se puso de moda en 1995: se calcula que en EE.UU. hubo 225.000 casos de cáncer de mama atribuibles a estos fármacos. En España estimamos que fueron entre 17 y 18.000.

Sólo agregar que en 2007 publiqué mi primer libro, Traficantes de salud. Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad, cuya primera parte titulé Medicamentos que matan. Este año de 2014 ha visto la luz el libro del médico danés Peter Götzsche titulado Medicamentos que matan  y crimen organizado. Cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud. Lo que parecía un tema tabú, que los fármacos pueden causar muertes y graves daños, hoy ya no lo es tanto.

Fuente: Miguel Jara

Más muertes por comer de más y mal que de menos

Olivier de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para la Alimentación, ha confirmado con datos lo que venimos observando en las sociedades supuestamente más avanzadas. Comemos demasiado y mal y eso nos enferma. Hoy en el mundo hay más personas que mueren por comer mucho de mala calidad que las que fallecen de hambre por no tener lo mínimo con que alimentarse.

De la misma manera que el mundo se ha unido para regular los riesgos del tabaco, debe llegarse a un acuerdo marco sobre dietas adecuadas”, ha añadido Schutter ante la inauguración del encuentro Hacia una Convención Mundial para Proteger y Promover las Dietas Saludables de la organización Consumers International.

Los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que la obesidad es responsable de 3,4 millones de muertes al año y que hay 1.400 millones de personas con sobrepeso.

La OMS indica que aunque el hambre es aún un problema para unos 800 millones de personas (que no son pocos), la mala dieta lo es aún mayor: unos 1.400 millones de personas tienen obesidad o sobrepeso en el mundo y estas malas dietas se relacionan con problemas cardiovasculares, diabetes, osteoartritis y algunos cánceres (mama, endometrio, colon).

Son buena parte de las enfermedades de la modernidad mal entendida, las que más muertes provocan en los países llamados desarrollados.

Hoy donde hay dinero hay más comida pero de peor calidad. Hoy más que nunca en nuestros países más alimentación NO es mejor.

Propuestas de Schutter y mis comentarios:

Aumentar los impuestos a los productos menos saludables. ¿Cuáles serían los menos saludables si tenemos en cuenta que la mayor parte de los alimentos hoy están contaminados con productos químicos tóxicos antes, durante y después de su proceso de producción? Sólo los llamados ecológicos, orgánicos o bio ofrecen la seguridad de su “limpieza”.

-Regular los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcar y sal.

Limitar la publicidad de la comida basura. Creo que en rigor el concepto “comida basura” hoy abarca tanto que casi nada debería publicitarse. Curiosamente, los alimentos más sanos suelen publicitarse poco ¿quién haría publi de un sencillo y sano tomate ecológico? Se hace publicidad de los alimentos más procesados porque se tratan como objetos de consumo que han de ofrecer una rentabilidad económica.

Replantearse ciertos subsidios agrícolas que abaratan algunos productos y no otros.

Apoyar a los productores locales para que los consumidores tengan acceso a productos sanos, frescos y nutritivos. Incidiría en la promoción de lo bio o ecológico o al menos lo natural, que es su producción apenas lleve aditivos y, de llevarlos, estén muy controlados. Un problema añadido de la desregulación alimentaria es su fuerte impacto ambiental; productos que abundan en las tierras donde vivimos son traídos de lugares lejanos.

¿Lo ideal? Comer la cantidad justa de dietas basadas en vegetales cultivados de manera ecológica y cocinados lo menos posible. Eso sería lo ideal…

Fuente: Miguel Jara